La docente Clementina Ruiz Díaz Ojeda revivió el calvario que atravesó tras ser acusada injustamente por la muerte de su propio hijo, un caso que la llevó a pasar casi tres años en prisión.
Contó que todo comenzó en medio del duelo por la pérdida de su bebé, cuando, según afirmó, “un chisme de vecinos” terminó desencadenando una investigación judicial que cambió por completo su vida.
Clementina relató que el fallecimiento de su hijo ocurrió mientras viajaba desde IPS Central hacia Carapeguá.
“Llegué y mi hijo ya estaba muerto. Hasta hoy no sé qué pasó, esa es la incógnita que me queda”, expresó. La mujer reconoció que su mayor error fue no llevar inmediatamente al niño a un centro asistencial para determinar la causa del fallecimiento, situación que alimentó rumores y sospechas en su comunidad.
“Caí en un shock y mientras estaba en reposo la gente murmuraba”, recordó. Pese al dolor, aseguró que colaboró en todo momento con la justicia porque confiaba en que la verdad saldría rápidamente a la luz.
Sin embargo, terminó enfrentando un juicio oral y permaneció encarcelada casi años.
Tras ser absuelta, inició una demanda contra el Estado paraguayo y recientemente la Cámara de Apelaciones confirmó una indemnización de G. 853 millones por daños y perjuicios, además de intereses, en reconocimiento al tiempo que estuvo privada de libertad injustamente.
Ñanduti